lunes, 25 de octubre de 2010

CULTURA REGIONAL

Cultura de Sonora

A pesar de la escasa población indígena que actualmente se conserva en el estado, muchas de las tradiciones de los antepasados sonorenses se mantienen vivas gracias a los descendientes de las tribus originales. Tal es el caso de los guarijíos, quienes celebran dos grandes fiestas a lo largo del año, la cava-pizca, en honor al ciclo agrícola terminado y por la buena fortuna del que está por comenzar, y las tuguardas, las cuales significan el pago de los pecados de los hombres y mujeres de la comunidad.

Los indios Pápago elaboran “coritas” o cestas de palmillo o torote a lo largo del desierto sonorense y del vecino estado norteamericano de Arizona. Además, durante el plenilunio de junio danzan toda la noche para pedir por las lluvias en el ritual de la Vikita.

Al igual que la mayoría de las tribus mexicanas, los Pimas festejan en grande sus fiestas religiosas. Durante la celebración del Yúmare por ejemplo, los hombres toman máiz fermentado y los cantantes pascola y las mujeres danzan por 4 noches alrededor del fuego para asegurar una buena cosecha del maíz.

Una de las danzas más representativas del estado, y orgullo de toda su gente, es la Danza del Venado. Creada por la tribu yaqui que habita el sur del estado, es llamada también danza Mazoyiwa. La grandiosidad de esta danza proviene de su significado, el cual para los yaquis, es la representación del ideal humano, ya que el danzante es un hombre elegido desde niño para tal profesión y cuya preparación abarca desde la alimentación adecuada para desarrollar un físico ágil y esbelto, hasta los movimientos físicos que emulan los graciosos y delicados movimientos del venado. Así, la ejecución perfecta del venado que lucha por su vida ante el disparo de una flecha mortal resulta en un bello espectáculo realizado al ritmo de la bueja o tambor de agua, el carrizo y los hirukiam o frotadores hechos de varas de brasil.

Esto, representa la gran riqueza cultural que los Yaquis conservan gracias a la valentía y al celo que les ha caracterizado durante la historia de Sonora. Actualmente, 25 mil Yaquis guardan la lengua, tradiciones y cultura que les pertenece; al mismo tiempo que siguen el calendario festivo católico.

Otra particular cultura indígena del estado es la comunidad Seri. Los Seris se destacan por ser la única etnia mexicana que no fue evangelizada por los misioneros católicos. Así, la celebración de sus ritos, mantiene la más pura tradición prehispánica adornada de un fino maquillaje facial, cuyos colores representan los símbolos de la muerte, la suerte y el mar.

Es importante mencionar que las culturas Kikapú y Cucapá, están casi extintas en el territorio sonorense.

Otro aspecto clave de la identidad de cada estado mexicano es la gastronomía. La cocina sonorense combina la gastronomía norteña mexicana con los exquisitos ingredientes obtenidos de las aguas del Golfo de California y de la creatividad de su gente. Visitar Sonora significa disfrutar de carne de res de la mejor calidad en el país preparada en una rica carne asada acompañada de chorizo sonorense, frijoles maneados, caldo de queso y gigantescas tortillas de harina y agua. El desayuno tradicional de machaca con huevo o en taquitos de harina sólo puede ser reemplazado por unos tamalitos de chile colorado o de elote. Durante la época de la pascua católica, la capirotada sonorense constituye un platillo obligatorio. En la costa, el atún estofado como cahuama, los camarones entomatados y la botana de pescado a la mostaza, deleitan hasta al paladar más exigente. Y de postre, las famosas coyotas de Sonora y los buñuelos acompañados de un dulce champurro.




                                                   


                                      

viernes, 22 de octubre de 2010

MIGRANTES

MIGRANTES



Se denomina migracion a todo desplazamiento de poblacion humana que se produce desde un lugar de origen a otro destino y lleva consigo un cambio de la recidencia habitual en el caso de las personas o en el habitat en caso de los animales. De acuerdo con lo anterior existiran dos tipos de migracion: migraciones humanas y animales. Las migraciones de seres humanos se estudian tanto por la demografia como por la geografia de la poblacion.


Migracion (demografia) que presenta dos enfoques; el de la emigracion, desde e punto de vista del lugar o pais de donde sale la poblacion; y el de la inmigracion, desde el punto de vista del lugar o pais donde llegan los "migrantes".

ABUSO A MUJERES

VIOLENCIA CONTRA LA MUJER A TRAVES DEL CICLO DE VIDA
FASE
TIPO DE VIOLENCIA
Pre-natal
Abortos selectivos según el sexo; efectos sobre el recién nacido de la violencia durante el embarazo.
InfanciaInfanticidio femenino; abuso físico, sexual y sicológico.
Adolescencia y vida adulta
Violencia durante el cortejo y el noviazgo (p.e. alteración de bebidas y violaciones); sexo forzado por razones económicas (p.e. niñas estudiantes que tienen relaciones sexuales con adultos a cambiode favores); incesto; abuso sexual en el sitio de trabajo; violaciones; acosamiento sexual; prostitución y pornografía forzada; tráfico de mujeres; violencia conyugal; violación marital; abuso y homicidio; homicidio conyugal; abuso sicológico; abuso de mujeres discapacitadas; embarazos forzados.
Vejez
"Suicidio"forzado y homicidio de viudas por razones económicas; abuso físico, sexual y sicológico.



El índice de muertes por abuso y maltrato es más alto que por enfermedades.
Hace algunos años, enfermedades como la tuberculosis, el cáncer de mama, la preeclampsia, diezmaban la población femenina. Sin embargo, en el 2003 los casos de muerte por abuso y maltrato en contra de la mujer se colocan entre las primeras diez causas de muerte en la mujer dominicana.
Así las violaciones sexuales se registran una cada siete minutos en la República Dominicana. Respecto de estupros o violación sexual a menores de edad, constituye el 75 porciento. Cada vez se eleva el número de niñas y mujeres violadas por amigos o familiares cercanos o que viven en la misma casa. Incluso, muchas mujeres no sólo son violadas sexualmente sino que también son agredidas física y verbalmente por sus maridos.

Formas más comunes de Violencia contra la Mujer.
En las familias . La forma más común de violencia contra la mujer es la violencia en el hogar o en la familia. Las investigaciones demuestran sistemáticamente que una mujer tiene mayor probabilidad de ser lastimada, violada o asesinada por su compañero actual o anterior que por otra persona.
Los hombres pueden patear, morder, abofetear, dar un puñetazo o tratar de estrangular a sus esposas o compañeras; les pueden infligir quemaduras o tirar ácido en la cara; pegar o violar, con partes corporales y objetos agudos; y usar armas letales para apuñalarlas o dispararles.
Maltrato físico. Algunas mujeres pueden creer que merecen las golpizas por alguna acciónequivocada de su parte. Otras mujeres se abstienen de hablar sobre el maltrato porque temen que su compañero las lastime aun más en represalia por revelar "secretos familiares", o posiblemente por avergonzarse de su situación. Además, en muchos países no existen sanciones legales o sociales en los casos de violencia perpetrada por un compañero íntimo.

Violación en una relación íntima. En muchas sociedades, la mujer no define el coito forzado como una violación si está casada o vive con el agresor. En algunos países esto es condenado como delito penal. Las encuestasde varios países indican que 10 a 15% de las mujeres informan que sus parejas las obligan a tener relaciones sexuales. Entre las mujeres que son agredidas físicamente en su relación, las cifras son más altas.
Violencia sicológica o mental.Esta incluye maltrato verbal en forma repetida, acoso reclusión y privación de los recursos físicos, financieros y personales. Para algunas mujeres, los insultos incesantes y la tiranía que constituyen el maltrato emocional quizá sean más dolorosos que los ataques físicos, porque socavan eficazmente la seguridady la confianza de la mujer en sí misma. Un solo episodio de violencia física puede intensificar enormemente el significado y el impacto del maltrato emocional. Se ha informado que las mujeres opinan que el peor aspecto de los malos tratos no es la violencia misma sino la "tortura mental" y "vivir con miedo y aterrorizada".

Mujeres bajo custodia. Con frecuencia, las mujeres que ingresan a las prisiones ya han sido víctimas de violencia. La violencia contra la mujer recluida en instituciones y prisiones puede ser generalizada. La naturaleza del maltrato puede abarcar desde el acoso físico o verbal hasta la tortura sexual y física. Diversos informessobre las mujeres reclusas han revelado que los guardias las desnudan, colocan grillos en sus tobillos e inspeccionan sus cavidades corporales. Las mujeres de muchos países informan haber sido violadas mientras se encontraban en centros de detención.


Ver imagen en tamaño completo
                       




                                  
                  

ABUSO A ANCIANOS

¿Qué es el abuso contra ancianos?
El abuso contra ancianos tiene diversos tipos e incluye abuso, descuido, auto-descuido (por uno mismo) y explotación.

Descuido/Auto-descuido (por uno mismo)
En este caso los proveedores de cuidado o aún el anciano no están cumpliendo con las necesidades diarias de la vida. Ejemplos son cosas como detener los alimentos, tratamiento médico o cuidado personal. Esto puede ser intencional o no. Auto-descuido también sucede cuando debido a confusión mental o discapacidad física los ancianos ya no están dispuestos o son incapaces de mantenerse solos.
Abuso Psicológico
Este comportamiento es intencional y provoca angustia mental. El abuso psicológico deshumaniza o menosprecia al anciano. A muchas veces sucede mediante uso de groserías o amenazas de colocar al anciano en asilo de ancianos.
Abuso Físico
Cuando se le pega intencionalmente a un anciano y él sufre un daño físico, esto se llama abuso físico. También puede incluir rasguñadas, cortadas, huesos quebrados, detención física intento a homicidio y el homicidio.
Explotación
Esto es el robo de dinero, bienes u otras cosas de valor. Bienes incluyen al efectivo, fondos del retiro y Seguro Social, bienes y raices, joyas, muebles u otros artículos de valor. Y cualquier persona puede explotar a un anciano, entre algunos ejemplos se encuentran parientes, proveedores de cuidado, vendedores hasta aún embusteros telefónicos.

¿Por qué sucede el abuso contra ancianos?
Eventualmente la mayor parte de ancianos ocuparán ayuda con muchos quehaceres domésticos tales como comidas, aseo de casa, ir a la tienda y otros. Pero cuidar un anciano puede ser abrumador o puede resultar físicamente imposible. La mayor parte de las familias cuidan ancianos con amor y respeto, pero por lo regular cuando ocurra abuso esto involucra a un pariente o proveedor de cuidado.
¿Por qué los ancianos no piden ayuda?
Se reporta sólo 1 de cada 6 casos de abuso y a pocas veces los ancianos levantan denuncias por qué:

¿Qué son algunas indicaciones (banderas rojas) del abuso contra ancianos?
A continuación se detallan algunas indicaciones de que exista abuso contra ancianos, las cuales hay que saber identificar cuando hable o visite con un anciano. Si detectas alguno de éstas, llama a Servicios de Protección para Adultos al 421-LIFE (421-5433):

•
• Cortadas, cicatrices o quemaduras
• Reclusión
• Aislamiento
• Depresión
• Temor y/o ansiedad
• Confusión mental
• Falta de higiene
• Ambiente nocivo
• Cuidado de salud no adecuado
• Discapacidad de realizar quehaceres
• Retiros bancarios extraordinarios
• Cambios en cartas de poder
• Pertenencias extraviadas
• Firmas extrañas en sus cheques.


              



                                 





           
Cambios de comportamiento
• Les da vergüenza
• Les da miedo de represalias
• Les hace sentir sin poder
• Sienten lealtad familiar
• Piensan que les falta credibilidad
•
Les da miedo de ser colocados en un asilo para ancianos

ABUSO A MENORES

Se denomina maltrato infantil o abuso infantil[1] a cualquier acción (física, sexual o emocional) u omisión no accidental en el trato hacia un menor, por parte de sus padres o cuidadores, que le ocasiona daño físico o psicológico y que amenaza su desarrollo tanto físico como psicológico.[2]
Se distinguen cinco tipos básicos de maltrato infantil:[3]
  • el abuso físico;
  • el abuso sexual;
  • el maltrato emocional;
  • el abandono físico;
  • el abandono emocional.

Concepto
La definición de maltrato implica una valoración social en relación a lo que es peligroso o inadecuado para el niño. Y aquí reside precisamente la gran dificultad para definirlo, ya que hay una falta de consenso social respecto a lo que constituyen formas de crianza peligrosas e inaceptables. Resulta difícil establecer la raya de separación entre lo que es un maltrato y lo que no lo es (...)
La definición de «maltrato» debe, además, tomar en cuenta, al menos, tres criterios: en primer lugar, la consideración de una acción u omisión como «maltrato» depende, en muchos casos, de la edad del niño; en segundo lugar, la situación psico-fisiológica del menor puede condicionar las consecuencias de la acción u omisión ejercidas sobre él, lo que puede conllevar una relativización de su consideración como maltrato; y, en tercer lugar, hay que tener también en cuenta que no necesariamente todos los actos de maltrato tienen por qué dejar secuelas inmediatas y visibles en el menor; esto es especialmente relevante por cuanto las consecuencias importantes de los casos de maltrato infantil no suelen ser las físicas, sino las que afectan al desarrollo del menor a medio y largo plazo.
Con todo, se considera que, en general, los criterios para calibrar una determinada situación como «maltrato» deben fundamentarse en las consecuencias en el menor, tanto en los daños producidos como en las necesidades no atendidas de este.

El maltrato o abuso físico

Se define como «cualquier acción no accidental por parte de los padres o cuidadores que provoque daño físico o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo».
Los indicadores típicos del abuso físico en un menor son las magulladuras o moratones en diferentes fases de cicatrización y de forma extendida en diferentes partes del cuerpo; las quemaduras con formas definidas; las fracturas de nariz o mandíbula, o en espiral de los huesos largos; las torceduras o dislocaciones; las heridas o raspaduras en la cara y la parte posterior de las extremidades y torso; señales de mordeduras humanas; cortes o pinchazos; lesiones internas (en el cráneo o cerebro, síntomas de asfixia...).

El abandono o negligencia física y cognitiva

Se define como aquella situación donde las necesidades físicas (alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas, educación y/o cuidados médicos) y cognitivas .
 

Abuso sexual infantil

De Wikipedia, la enciclopedia libre
De manera genérica, se considera abuso sexual infantil o pederastia a toda conducta en la que un menor es utilizado como objeto sexual por parte de otra persona con la que mantiene una relación de desigualdad, ya sea en cuanto a la edad, la madurez o el poder. Se trata de
un problema universal que está presente, de una u otra manera, en todas las culturas y sociedades y que constituye un complejo fenómeno resultante de una combinación de factores individuales, familiares y sociales. [...] Supone una interferencia en el desarrollo evolutivo del niño y puede dejar unas secuelas que no siempre remiten con el paso del tiempo.[4]
El abuso sexual constituye una experiencia traumática y es vivido por la víctima como un atentado contra su integridad física y psicológica, y no tanto contra su sexo, por lo que constituye una forma más de victimización en la infancia, con secuelas parcialmente similares a las generadas en casos de maltrato físico, abandono emocional, etc.[5] Si la víctima no recibe un tratamiento psicológico adecuado, el malestar puede continuar incluso en la edad adulta.
En su mayoría, los abusadores son varones (entre un 80 y un 95% de los casos) heterosexuales que utilizan la confianza y familiaridad, y el engaño y la sorpresa, como estrategias más frecuentes para someter a la víctima. La media de edad de la víctima ronda entre los 8 y 12 años (edades en las que se producen un tercio de todas las agresiones sexuales). El número de niñas que sufren abusos es entre 1,5 y 3 veces mayor que el de niños.
Los niños con mayor riesgo de ser objeto de abusos son:
  • aquellos que presentan una capacidad reducida para resistirse o para categorizar o identificar correctamente lo que están sufriendo, como es el caso de los niños que todavía no hablan y los que tienen retrasos del desarrollo y minusvalías físicas y psíquicas;
  • aquellos que forman parte de familias desorganizadas o reconstituidas, especialmente los que padecen falta de afecto que, inicialmente, pueden sentirse halagados con las atenciones del abusador;
  • aquellos en edad prépuber con claras muestras de desarrollo sexual;
  • aquellos que son, también, víctimas de malos tratos.
Según un cálculo de las llamadas «cifras ocultas», entre el 5 y el 10% de los varones han sido objeto en su infancia de abusos sexuales y, de ellos, aproximadamente la mitad ha sufrido un único abuso.
Los abusos a menores de edad se dan en todas las clases sociales, ambientes culturales o razas. También, en todos los ámbitos sociales, aunque la mayor parte ocurre en el interior de los hogares y se presentan habitualmente en forma de tocamientos por parte del padre, los hermanos o el abuelo (las víctimas suelen ser, en este ámbito, mayoritariamente niñas). Si a estos se añaden personas que proceden del círculo de amistades del menor y distintos tipos de conocidos, el total constituye entre el 65-85% de los agresores.
Los agresores completamente desconocidos constituyen la cuarta parte de los casos y, normalmente, ejercen actos de exhibicionismo; sus víctimas son chicos y chicas con la misma frecuencia.
El 20-30% de los abusos sexuales a niños son cometidos por otros menores.
Es un acto considerado un delito por la legislación internacional y la mayoría de los países modernos, aunque no siempre haya una correspondencia entre el concepto psicológico y el jurídico del problema y no exista consenso sobre los procesamientos jurídicos de los abusadores.
Tanto los testimonios de adultos y niños sobre haber sido objeto de abusos sexuales suelen ser ciertos. Respecto de los adultos, el síndrome de la «memoria falsa» suele ser poco frecuente debido a que se trata de sucesos que dejan una impronta muy relevante en la memoria. En cuanto a los niños, solo un 7% de las denuncias resultan ser falsas; el porcentaje aumenta considerablemente cuando el niño está viviendo un proceso de divorcio conflictivo entre sus padres.



                                    


                        







viernes, 15 de octubre de 2010

ABUSO A MENORES

De manera genérica, se considera abuso sexual infantil o pederastia[1] a toda conducta en la que un menor es utilizado[2] como objeto sexual por parte de otra persona con la que mantiene una relación de desigualdad, ya sea en cuanto a la edad, la madurez o el poder.[3] Se trata de
un problema universal que está presente, de una u otra manera, en todas las culturas y sociedades y que constituye un complejo fenómeno resultante de una combinación de factores individuales, familiares y sociales. [...] Supone una interferencia en el desarrollo evolutivo del niño y puede dejar unas secuelas que no siempre remiten con el paso del tiempo.[4]
El abuso sexual constituye una experiencia traumática y es vivido por la víctima como un atentado contra su integridad física y psicológica, y no tanto contra su sexo, por lo que constituye una forma más de victimización en la infancia, con secuelas parcialmente similares a las generadas en casos de maltrato físico, abandono emocional, etc.[5] Si la víctima no recibe un tratamiento psicológico adecuado, el malestar puede continuar incluso en la edad adulta.
En su mayoría, los abusadores son varones (entre un 80 y un 95% de los casos) heterosexuales que utilizan la confianza y familiaridad, y el engaño y la sorpresa, como estrategias más frecuentes para someter a la víctima. La media de edad de la víctima ronda entre los 8 y 12 años (edades en las que se producen un tercio de todas las agresiones sexuales). El número de niñas que sufren abusos es entre 1,5 y 3 veces mayor que el de niños.[6]
Los niños con mayor riesgo de ser objeto de abusos son:
  • aquellos que presentan una capacidad reducida para resistirse o para categorizar o identificar correctamente lo que están sufriendo, como es el caso de los niños que todavía no hablan y los que tienen retrasos del desarrollo y minusvalías físicas y psíquicas;
  • aquellos que forman parte de familias desorganizadas o reconstituidas, especialmente los que padecen falta de afecto que, inicialmente, pueden sentirse halagados con las atenciones del abusador;
  • aquellos en edad prépuber con claras muestras de desarrollo sexual;
  • aquellos que son, también, víctimas de malos tratos.[7]
Según un cálculo de las llamadas «cifras ocultas»,[8] entre el 5 y el 10% de los varones han sido objeto en su infancia de abusos sexuales y, de ellos, aproximadamente la mitad ha sufrido un único abuso.
Los abusos a menores de edad se dan en todas las clases sociales, ambientes culturales o razas. También, en todos los ámbitos sociales, aunque la mayor parte ocurre en el interior de los hogares y se presentan habitualmente en forma de tocamientos por parte del padre, los hermanos o el abuelo (las víctimas suelen ser, en este ámbito, mayoritariamente niñas). Si a estos se añaden personas que proceden del círculo de amistades del menor y distintos tipos de conocidos, el total constituye entre el 65-85% de los agresores.[9]
Los agresores completamente desconocidos constituyen la cuarta parte de los casos y, normalmente, ejercen actos de exhibicionismo; sus víctimas son chicos y chicas con la misma frecuencia.
El 20-30% de los abusos sexuales a niños son cometidos por otros menores.
Es un acto considerado un delito por la legislación internacional y la mayoría de los países modernos, aunque no siempre haya una correspondencia entre el concepto psicológico y el jurídico del problema y no exista consenso sobre los procesamientos jurídicos de los abusadores.
Tanto los testimonios de adultos y niños sobre haber sido objeto de abusos sexuales suelen ser ciertos. Respecto de los adultos, el síndrome de la «memoria falsa» suele ser poco frecuente debido a que se trata de sucesos que dejan una impronta muy relevante en la memoria. En cuanto a los niños, solo un 7% de las denuncias resultan ser falsas; el porcentaje aumenta considerablemente cuando el niño está viviendo un proceso de divorcio conflictivo entre sus padres.[10



El abusador

[editar] Características generales

Los abusadores sexuales de menores son, mayoritariamente, hombres (aproximadamente, un 87%, y de más edad que los agresores de mujeres adultas, respecto de los que desempeñan profesiones más cualificadas y mantiene trabajos más estables) casados y familiares o allegados del menor, por lo que tienen una relación previa de confianza con este (solo entre el 15 y el 35% de los agresores sexuales son completos desconocidos para el menor); cometen el abuso en la etapa media de su vida (entre los 30 y los 50 años), aunque la mitad de ellos manifestaron conductas tendentes al abuso cuando tenían menos de 16 años (recuérdese que entre un 20 y un 30% de las agresiones sexuales a menores son cometidas por otros menores). Las mujeres abusadoras suelen ser mujeres maduras que cometen el abuso sobre adolescentes.
El abusador sexual es una persona de apariencia, inteligencia y vida normal. Con todo,
suelen presentar rasgos marcados de neuroticismo e introversión, así como inmadurez (en forma de infantilismo, por ejemplo). No obstante, la pedofilia suele aparecer junto con otra parafilia —el exhibicionismo, por ejemplo— y estar asociada a otros trastornos, como el alcoholismo o la personalidad antisocial. No es infrecuente una relación entre la pedofilia y la personalidad obsesiva.[22]
Según un estudio,[23] la mitad de ellos no recibió ningún tipo de expresión de afecto durante su infancia y adolescencia, presenta problemas con el consumo de alcohol y no presenta déficit en habilidades sociales, aunque sí falta de empatía hacia sus víctimas, negando además el delito (rasgos no necesariamente acumulables en cada individuo).
También se ha señalado que la personalidad del abusador, que disfrutaría sometiendo a un niño y causando un sufrimiento, se encuadra dentro de lo que se denomina «estructura psicológica perversa».[24]

[editar] Tipos

Se pueden distinguir dos grandes tipos de abusadores: los primarios y los secundarios o situacionales.
  • Los primarios muestran una inclinación sexual casi exclusiva por los niños y su conducta compulsiva es independiente de su situación personal. Se trata, clínicamente, de «pedófilos» en un sentido estricto del término, que presentan unas distorsiones cognitivas específicas: consideran su conducta sexual como apropiada (no se siente culpables ni avergonzados), planifican sus acciones, pueden llegar a atribuir su conducta a un efecto de la seducción por parte del menor o pueden justificarla como un modo de educación sexual para este.
El origen de esta tendencia anómala puede estar relacionado con el aprendizaje de actitudes extremas negativas hacia la sexualidad o con el abuso sexual sufrido en la infancia, así como con sentimientos de inferioridad o con la incapacidad para establecer relaciones sociales y heterosexuales normales.[25]
Pueden, además, coadyuvar determinados problemas de origen psicológico o social, como el abuso del alcohol o de las drogas, los estados depresivos, el escaso autocontrol e, incluso, en algunos casos, leve retraso mental.[26]
  • En cuanto a los secundarios o situacionales, estos se caracterizan por que su conducta viene inducida por una situación de soledad o estrés: el abuso suele ser un medio de compensar la baja autestima o de liberarse de cierta hostilidad. No son estrictamente pedófilos, en tanto que su inclinación natural es hacia los adultos, con los que mantienen normalmente relaciones problemáticas (impotencia ocasional, tensión de pareja...); solo recurren excepcionalmente a los niños y lo hacen de forma compulsiva, percibiendo su conducta como anómala y sintiendo posteriormente culpa y vergüenza.
Muchos pedófilos, al ser descubiertos, niegan sus acciones e, incluso, llegan a negárselas a sí mismos. Otra actitud frecuente es la relativización de la trascendencia de los hechos (están convencidos de la imposibilidad de causarle problemas al menor o aluden a un factor de enamoramiento como justificante de la acción sexual) o el dirigir la responsabilidad hacia el menor, que es quien les ha fascinado para cometer los abusos.[27]

[editar] El abusador violento

La violencia en los abusos sexuales se da
en los casos en que el trastorno narcisista de la personalidad está asociado a graves rasgos asociales, [con lo que] las determinantes inconscientes del comportamiento sexual se conectarían con las dinámicas del sadismo convirtiéndose en peligrosas, porque la conquista sexual del niño, en este caso, representaría un instrumento de venganza por los abusos sufridos en la infancia y el modo de ejercer el propio e incontrovertible dominio -bajo la forma de deshumanización y humillación- sobre otro ser humano. Un sentimiento de triunfo acompaña la transformación de un drama pasivo en una victimización perpetrado activamente: el niño es visto como un objeto que puede ser fácilmente orientado y aterrorizado, que no provoca frustración y no tiene posibilidad de vengarse.[28]
Entre los factores que podrían favorecer la aparición de este tipo de pederastia se encuentran la violencia (violaciones, crueldad...) ejercida contra el individuo en su infancia (especialmente, si los agentes fueron sus propios padres) y el haber vivido en ambientes familiares muy desestructurados, con episodios de violencia en los que el individuo no tuvo la oportunidad de intervenir para mejorarlos.[29]



                                          



                                      



                                                           

LA GUERRA

La guerra es la forma de conflicto socio-político más grave entre dos o más grupos humanos. Es quizá la más vieja de todas las relaciones internacionales. Supone el enfrentamiento organizado de grupos humanos armados, con el propósito de controlar recursos naturales o humanos, o el desarme, sometimiento y en su caso destrucción del enemigo, y se producen por múltiples causas, entre las que suelen estar el mantenimiento o el cambio de relaciones de poder, dirimir disputas económicas o territoriales.
En Ciencia Política y Relaciones Internacionales la guerra es un instrumento político, al servicio de un Estado u otra organización con fines políticos.
Según Richard Holmes la guerra es una experiencia universal que comparten todos los países y todas las culturas.[1] Según Sun Tzu "La guerra es el mayor conflicto de Estado, la base de la vida y la muerte, el Tao de la supervivencia y la extinción. Por lo tanto, es imperativo estudiarla profundamente".[2] Según Karl von Clausewitz es "la continuación de la política por otros medios".[3]
Las reglas de la guerra (y la existencia misma de reglas) han variado mucho a lo largo de la historia. El concepto de quiénes son los combatientes también varía con el grado de organización de las sociedades enfrentadas. Las dos posibilidades más frecuentes son civiles sacados de la población general, generalmente varones jóvenes, en caso de conflicto, o soldados profesionales formando ejércitos permanentes. También puede haber voluntarios y mercenarios. Las combinaciones de varios o de todos estos tipos de militares son también frecuentes.
Las formas de hacer una guerra dependen de los propósitos de los combatientes. Por ejemplo, en las guerras romanas, cuyo objetivo era expandir el imperio, el objetivo militar principal eran los combatientes de la nación a conquistar, para incorporar el pueblo una vez conquistado al imperio.
En la actualidad, a veces se hace distinción entre conflictos armados y guerras. De acuerdo con este punto de vista, un conflicto sólo seria una guerra si los beligerantes han hecho una declaración formal de la misma. En una concepción de la doctrina militar de EE.UU. no se hace distinción alguna, refiriéndose a los conflictos armados como guerras de cuarta generación.


Causas de la guerra
Desde el punto de vista socio-filosófico se han avanzado muchas teorías acerca del origen y causas de las guerras. En consecuencia, parece posible tratar de clasificar, muy en general, tales teorías en dos grandes divisiones: la que ve la guerra como producto racional de ciertas condiciones, primariamente condiciones políticas (famosamente, Carl von Clausewitz argumento que la guerra es la continuación de la política por otros medios[9] ) y otra "irracionalista", que ve la guerra como producto de una tendencia, ultimanente irracional, de los seres humanos.